Un año más y yo aquí
medrando el pasto seco
intentando sacar savia
de estas gavillas fenecidas.
Mi alma clavé en la tierra
como el arado rompe y suelta el elemento
así fui yo horadando y escardando
sembrando en inhóspito yermo
todos mis sentimientos.
Me cobijé con el silencio
atronador de un gesto
y las mil palabras
sucumbieron en mi boca.
Bienaventurado ha de llamarse
al mudo que no es
conminado a decir :”Te amo”
cuando por su mente solamente
pasa la palabra: Auxilio!
Y son más benditos los no natos
los que aún no rompen su cordón de plata.
Estos que no comen ni beben ni sienten,
quien fuera guijarro alisado por el agua del río.
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