Señora hermosa, de praderas
y llanos, dueña del viento
y de los cuentos del guajiro
déjame oír tu sonoro canto.
Revélame el secreto
de tu encanto
de tu sin par gallardía
dame en una gota de lluvia
tu inmarcesible alegría.
Aunque no nací bajo tu manto
me adoptaste como tu hijo
y en tu casa comí y bebí,
tus hijos ahora son mis hermanos.
Negros, mulatos, rubios, rojos
o de color indefinido como el mío,
ellos me enseñaron a amarte
y yo aprendí a quererte tanto.
Dos patrias suspiran en mi pecho.
¡Cuba y Nicaragua!
Por siempre y para siempre hermanas
una es fervorosa novia del Mar Caribe
la otra devota amante del Momotombo.
¿Como no amarte?
Mi Cubita bella y hermosa
de africana testa.
La palma real
que es motivo de tu encanto
fue la que me inspiró este canto.
Aunque lejos de ti me encuentro
ansío besar tu tierra roja
sentarme en tu Malecón habanero
sentir como acaricias con la brisa marina
mi cuerpo ya curtido.
¡Perla del Caribe!
Se que volveré a verte.
Reno Nevada 30 junio 2011