La víspera de tu cumpleaños.
desnudo en mi mente se dibujaba.
Como gacelas en celo tus pechos de mis manos se fugaban y caían presos del deseo; en los labios
trémulos y susurrantes del hombre que te ama.
¿Cómo saber cuanto te amo?
¿Acaso el amor que siento por ti tiene inicio?
Me pierdo en tu cuerpo y tus labios me embriagan
cuando resoplo como potro sin freno
en los cabellos erizados de tu nuca.
No quiero saber cuanto te amo, medir lo insondable
es necedad y trabajo vano.
Solamente me importa quemar mis naves
en el fuego abrasador que inicia cuando nuestros
cuerpos desnudos en un solo se funden.
Poesía, tú me pides, ¿acaso mis manos,
mi boca y todo mi ser no hablaron por mi ayer en la noche?
¡Oh!, que noche, que más inspiración puede pedir un hombre
como yo para escribir, si no es estar al lado de su amada,
tocar su cuerpo y perderse en su geografía nítida.
Si Dios te hizo esculturalmente perfecta,
que más puedo agregar yo sino halagos
y asombro, agradecimiento por permitir
sembrar mi semilla en tu fecundo vientre.
Gracias por todo, amada Belkis, porque
cuando escribo de ti o pienso en ti todo
mi cuerpo tiembla; no es para menos.
Lo que ayer y otros días hemos vivido
imposible es expresarlo con palabras.
Porque son solo sonido, símbolos y lo nuestro
es profundidad del deseo, manos que me tocan
y me transportan a otro cielo, donde tú y yo estamos
solitarios y con nosotros el universo.
No puedo saber ¿cuánto te amo?, porque nuestro
amor no es evaluable.
Solamente quiero besar tu boca de rosa,
Sentir como palpita tu piel debajo de mis manos.
18 septiembre 2001
Managua, Nicaragua