Mi dolor exuda
luz de tristeza
haz de quebranto.
¿Qué será mejor :
una mentira cierta
o una verdad truncada?
Hoy subí el muro
de mis miedos
colgado de mis penas
a cuestas mis pesares
llevaba un cuchillo verde
una esperanza gris
una pupila roja
una garganta dilatada.
Desde aquí nadie me escucha
todos están borrachos
en esta selva de terror
y de números
si alguien me escuchara
no me tiraría su cuerda,
todos se cuelgan de sus problemas
y si te ven vuelven la mirada.
En este mundo de cemento
y números no hay lugar
para el amor per se,
todo lo que es sentir
ha quedado obsoleto.
Las personas aprecian
más el dinero que la fidelidad
lo se porque me lo han dicho
lo se porque toca
vivir agazapado
con miedo, enajenado.
La felicidad depende del dinero
del poder adquisitivo,
de las veces que salimos
a comer innecesariamente
comida chatarra.
El amor depende
en toda su instancia
de la capacidad de compra
y del poder de endeudamiento.
Seguro mis bisabuelos
fueron inmensamente más felices que yo
y no tenían remotamente lo que yo tengo
y eso que comparado
con otros yo no tengo
absolutamente nada.
Hoy voy a sentarme
sobre el poniente
para ver al sol morir
¡quien fuera Helios!
Dejaré de pensar
sentir
sufrir
amar.