WikipediaEn la mitología griega, las Keres (en singular, Ker) eran espíritus femeninos de la muerte. En algunos textos, Ker es la diosa de la muerte violenta. Según Hesíodo, las Keres eran hijas de Nix y, como tales, hermanas del Destino (las Moiras), la Condenación (Moros), la Muerte y el Sueño (Tánatos e Hipnos), la Discordia (Eris), la Vejez (Geras), la Venganza (Némesis), Caronte y otras personificaciones. Algunos también han dicho que las Keres eran hijas de Érebo y Nix.
Si desean saber más les invito a leer este contenido:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ker
domingo, 13 de septiembre de 2009
Keres
Ker
Camino por las plazas desoladas,
llenas de perros vagabundos.
El olor a carne podrida voltea mi estómago al revés,
sangre seca en las camisas verdes de jóvenes casi niños;
el humo huele a muerte y el cielo se oscurece
por las alas desplegadas de los gallinazos.
Las hijas de Nix sobrevuelan los campos;
sus dientes cetrinos rechinan haciendo ruidos
de cristales rotos, en sus cuencas no se ven sus ojos;
sólo los despojos de lo que nunca fueron.
Pasan los soldados desarrapados, hambrientos
y sedientos de sangre, sus miradas son como de hienas,
huelen los aires nerviosos.
Comen pólvora dizque para ahuyentar el miedo.
Ya no saben que día del año es hoy, la noche es eterna.
La lluvia lava la tierra y se escurren las gotas rojizas
del rostro de los soldados,
ya no saben por qué luchan.
Han olvidado las grandezas de la vida,
la mirada inocente de un niño,
la sonrisa pícara de la novia, no recuerdan
nada del pasado luminoso.
Les han robado la dicha del primer beso,
no saben por qué matan; tampoco por qué mueren.
Las consignas yacen desechas en jirones como
la bandera que enarbolan, ¡Patria o Muerte!, grita uno.
jamás una piedra es más grande que una idea.
Las nobles ideas no necesitan fusiles,
mucho menos la vida de niños que se hicieron
hombres en los campos de batalla.
Los antiguos guerrilleros hoy día están
sentados en sus tronos, moviendo las fichas del ajedrez.
En su otra mano la lectura obligatoria: El Príncipe.
Se rompe la cinta y solamente se ve una luz
gris de un proyector, las partículas de polvo
danzan en el aire mezclándose con el humo
del cigarro en la mano del Comandante en Jefe.
Lanza la foto al suelo y le dice al esbirro:
_ ¡Vuelve a poner el film, me gusta ver acciones de guerra!
Noviembre 1986
Isla de la Juventud
Cuba
Camino por las plazas desoladas,
llenas de perros vagabundos.
El olor a carne podrida voltea mi estómago al revés,
sangre seca en las camisas verdes de jóvenes casi niños;
el humo huele a muerte y el cielo se oscurece
por las alas desplegadas de los gallinazos.
Las hijas de Nix sobrevuelan los campos;
sus dientes cetrinos rechinan haciendo ruidos
de cristales rotos, en sus cuencas no se ven sus ojos;
sólo los despojos de lo que nunca fueron.
Pasan los soldados desarrapados, hambrientos
y sedientos de sangre, sus miradas son como de hienas,
huelen los aires nerviosos.
Comen pólvora dizque para ahuyentar el miedo.
Ya no saben que día del año es hoy, la noche es eterna.
La lluvia lava la tierra y se escurren las gotas rojizas
del rostro de los soldados,
ya no saben por qué luchan.
Han olvidado las grandezas de la vida,
la mirada inocente de un niño,
la sonrisa pícara de la novia, no recuerdan
nada del pasado luminoso.
Les han robado la dicha del primer beso,
no saben por qué matan; tampoco por qué mueren.
Las consignas yacen desechas en jirones como
la bandera que enarbolan, ¡Patria o Muerte!, grita uno.
jamás una piedra es más grande que una idea.
Las nobles ideas no necesitan fusiles,
mucho menos la vida de niños que se hicieron
hombres en los campos de batalla.
Los antiguos guerrilleros hoy día están
sentados en sus tronos, moviendo las fichas del ajedrez.
En su otra mano la lectura obligatoria: El Príncipe.
Se rompe la cinta y solamente se ve una luz
gris de un proyector, las partículas de polvo
danzan en el aire mezclándose con el humo
del cigarro en la mano del Comandante en Jefe.
Lanza la foto al suelo y le dice al esbirro:
_ ¡Vuelve a poner el film, me gusta ver acciones de guerra!
Noviembre 1986
Isla de la Juventud
Cuba
sábado, 12 de septiembre de 2009
Prólogo
¿Quién pone freno al sentimiento, corsé o camisa de fuerza?
Yo quiero ritmar sin rima, hablar sin prosa
con la limpieza de la oración sincera, concisa y despierta.
Solamente para ser oída por el que no tiene oídos,
ni ideas preconcebidas del verso y del arte.
¡Ah! Los académicos, son útiles pero no tanto.
Dejen que vuelen los sentimientos humanos sin yugo.
Que puedan ser expresados con pocas o muchas palabras
y se posen en la corona dorada de la conciencia despierta.
No midan más al verso, ni encasillen al que escribe.
Yo quisiera haber sido romántico y decir: “(…) pero en mí
jamás podrá apagarse la llama de tu amor.”
O Modernista: “Juventud divino tesoro (…)”
O vanguardia: “Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos”
Más temo que irremediablemente he tonificado el alma
bebiendo de las muchas y divinas aguas del pensamiento humano,
por eso académicos, les pregunto:
¿Por qué encasillar el verso si es puro sentimiento?
Si algún día de mí se ocupan quiero que solamente digan:
Que era un loco, escribía de todo o nada, divina
locura es el mal que yo siempre he padecido.
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